Hace poco arrancamos, para un cliente industrial, el desarrollo de un conversor de protocolo: un dispositivo que adquiere datos por RS-232 o RS-485, los transmite de forma inalámbrica por LoRa y los entrega a un equipo par que reconstruye la señal de vuelta a RS-232/RS-485. Un puente serial-a-serial sobre radio, punto a punto.
El brief inicial traía una especificación concreta: banda de 433 MHz.
Podíamos ejecutar y listo. Pero en BIXTIA una frecuencia de operación no se hereda del módulo más barato ni del datasheet que se tenga a mano: se diseña. Así que antes de trazar una sola pista de la placa, hicimos la pregunta incómoda: ¿433 MHz es la mejor decisión para este producto, en este país, en 2026?
La respuesta nos llevó por un camino que vale la pena compartir, porque afecta a cualquiera que esté desplegando LoRa en Colombia.
Por qué 433 MHz es una elección tentadora (especialmente si tienes proyecto LoRa en Colombia)
Empecemos por lo justo: 433 MHz tiene física a su favor.
A menor frecuencia, menor pérdida de propagación en espacio libre. Para la misma potencia y distancia, 433 MHz llega con del orden de ~6 dB de ventaja frente a 915 MHz, y penetra mejor obstáculos y vegetación. A eso se suma un ecosistema de módulos barato y abundante.
Si el problema fuera exclusivamente máximo alcance con mínima potencia en un enlace lento, 433 sería un candidato serio. Pero un buen diseño de RF no se decide solo por el balance de enlace.
Lo que cambió la decisión
- La región manda. Y América es Región 2.
La UIT divide el mundo en tres regiones de espectro. La banda de 433 MHz (433.05–434.79 MHz) es la banda ISM/SRD armonizada de la Región 1 (Europa, África). En América —Región 2— la banda ISM de referencia es 902–928 MHz. Por eso todo el ecosistema LoRa del continente —módulos, gateways, planes de canal— gravita hacia 915 MHz, no hacia 433.
En Colombia, la banda de 902–928 MHz se atribuyó a uso libre, a título secundario, desde la Resolución ANE 689 de 2004. El 433 MHz también se usa bajo modalidad de uso libre para telemetría y telecontrol, pero con potencia radiada restringida, en un ancho de banda estrecho (~1.7 MHz) y compartido con una multitud de dispositivos de consumo (controles de garaje, llaves de auto, sensores económicos). Y “título secundario” significa algo que muchos pasan por alto: no hay protección contra interferencias, y si un equipo llega a interferir a un servicio con permiso, debe suspender la operación.
- En Colombia, el mapa de los 900 MHz se movió en 2026.
Aquí está el dato que nos obligó a afinar. La banda de 900 MHz está en reconfiguración: el segmento 905–915 MHz quedó reservado para la futura operación de IMT (redes móviles), y la Resolución ANE 28 de 2026 adoptó un plan de banda para servicios móviles y fijos en 896–915 MHz.
¿Consecuencia práctica? La ventana limpia de uso libre para el despliegue masivo de dispositivos IoT en Colombia hoy se concentra en 915–928 MHz.
Traducido a ingeniería: no basta con decir usemos 915. Hay que diseñar el front-end de RF y el plan de canales para vivir cómodamente dentro de 915–928 MHz, evitando el borde inferior que ahora pertenece a otro servicio.
- Espectro, antena y capacidad.
La ventana de 915–928 ofrece mucho más espectro y canales que el angosto 433, lo que habilita salto de frecuencia, más capacidad y mejor convivencia. Y hay un detalle mecánico nada menor: la antena. Un cuarto de onda a 433 MHz mide ~17 cm; a 915 MHz, ~8 cm. Para un dispositivo compacto de campo, esa diferencia define el gabinete.
La honestidad del tradeoff
No vendemos 915 MHz como dogma. Si el caso de uso fuera enlaces larguísimos, de muy baja tasa de datos, con penetración crítica en interiores o subsuelo, y fuera del ecosistema regional, 433 MHz seguiría siendo defendible. La ingeniería es elegir con criterio, no repetir una costumbre.
Pero para este producto —un conversor serial punto a punto, en Colombia, que debe ser legalmente limpio, escalar con el ecosistema del continente y mover datos con holgura— la recomendación fue clara: 915 MHz, diseñado específicamente para la ventana 915–928.
El principio que nos llevamos para todo proyecto LoRa en Colombia
La frecuencia de un enlace inalámbrico no es un parámetro que se copia del módulo más económico ni de un proyecto anterior. Es una decisión de diseño que cruza cuatro capas: la regulación vigente (que cambia), la región UIT, el ecosistema disponible y el balance de enlace real. Saltarse ese análisis sale barato hoy y carísimo cuando el producto ya está en campo.
Y aquí abrimos la conversación
¿Han enfrentado la decisión 433 vs 915? Este cuestionamiento y muchos más son los que nuestros ingenieros electrónicos del área de desarrollo ya han resuelto para los proyectos de nuestros clientes.
En Bixtia, trabajamos para desarrollar dispositivos electrónicos, superar todos los retos del camino y llevarlos al proceso de manufactura, todo desde un mismo lugar.
Si tienes un proyecto electrónico en tu empresa que deba ser desarrollado por expertos, no dudes en contactarnos, llevamos más de 20 años dándole vida a la tecnología más completa de Colombia.


